Las condiciones que reinaban en este mar somero podría haber sido las óptimas para convertirlo en un buen sitio para la fosilización. El fondo estaría probablemente cubierto de tapetes bacterianos, algo así como una alfombra de bacterias entremezclada con granos de sedimentos. De esa forma, las huellas del animal quedaron preservadas al pisar ese sedimento.
La procesión va por dentro
En Chengjian, un lagerstätte1 de principios del Cámbrico comparable al de Burgess Shale (Canadá) por su riqueza y grado de preservación aunque 10 millones de años anterior, se han encontrado fósiles de una nueva especie de crustáceo de unos dos centímetros de largo que vivió hace unos 525 millones de años en la que sus miembros formaban una fila parecida a como lo hacen las langostas actuales durante sus migraciones pero más apretada. Esta procesión, que alcanza los 20 miembros, es el registro más antiguo de conducta animal colectiva y podría tratarse de una adaptación a una vida migratoria en el océano. Aunque no se conservan vestigios de patas o antenas, es probable que entrelazaran sus apéndices para permanecer juntos y podrían haber flotado en el océano.
Aunque no parezca más que una roca con pequeñas cavidades, al parecer se trata del rastro de unos de los primeros animales, que podría haber sido un artrópodo parecido a un miriápodo (ciempiés o milpiés) o algún organismo similar a un onicóforo (gusano aterciopelado) que caminó sobre el lecho de un antiguo mar somero que cubrió el oeste de Nevada hace 570 millones de años, durante el período Ediacarense, 30 millones de años antes de unos rastros que se encontraron en Dengying, al sur de China. A partir de las huellas no se puede inferir la longitud total del animal o el número de patas que tenía, aunque es seguro que medía varios centímetros de largo y pone de manifiesto que los animales complejos son anteriores a la explosión de vida en el Cámbrico.