Libro de estilo



Con el propósito de facilitar el trabajo de edición y redacción de los textos que llegan a 100CIA-DIVULC@T, ofrecemos a continuación una serie de normas y consejos a nuestros autores y colaboradores.


Contenidos y material básico requerido

Cuando nos enviéis un artículo, os agradecemos que tengan los siguientes elementos: Titular, entradilla, texto, llamadas, imágenes e hiperenlaces.

Titular: Frase de pocas palabras (cuanto más corta mejor) lo más atractiva y llamativa posible que condensa la idea principal del texto, y que sirve además para llamar la atención al lector y sugerirle que siga leyendo el resto del texto. Es uno de los elementos más importantes, porque la mayor parte de los lectores no sigue más allá del titular si no ve que éste le interesa. Por tanto, pensarlo bien.

Entradilla: Texto corto (2 o 3 frases a lo sumo) complementario del titular que condensa lo principal del artículo y sirve también para enganchar al lector y que siga leyendo el resto del artículo.

Texto: Es el artículo en sí, en el que para ofrecer la información se utiliza normalmente la técnica de la pirámide invertida: se comienza dando los hechos más importantes de la información (Quién ha hecho qué, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué) lo más directa y objetiva posible, hecho que también aparece recogido en el titular, y en sucesivos párrafos se van ofreciendo otros datos de más a menos importancia. Ese primer bloque informativo puede aparecer insertado con el resto de los párrafos informativos, o diferenciado tipográficamente en forma de entradilla.

En cuanto a las clases de textos, además de la clásica noticia que sigue las normas que hemos explicado anteriormente, tenemos los siguientes géneros:

Breve: Texto de pequeña extensión que normalmente suele aparecer en bloques o columnas, con titulares escuetos y en el que no aparece el nombre del autor, o como mucho, sus iniciales.

Reportaje: En este género se pretende profundizar en las causas, los antecedentes y las posibles consecuencias de un hecho o de una situación, y también analizar los detalles hasta el máximo posible, presentar la personalidad de los protagonistas, recrear las circunstancias y el ambiente en el que se han producido los hechos, contextualizar una noticia. El contenido de la ciencia encaja especialmente en un reportaje, el género periodístico con mayores recursos literarios y el que admite un mayor grado de divulgación. A veces, por razones de maquetación entre otras, el reportaje se estructura en partes, con un bloque central y uno o dos sueltos independientes, pero complementarios.

Entrevista: Declaraciones obtenidas mediante el diálogo con un personaje. La entrevista es un género periodístico especialmente idóneo para la difusión de la ciencia, dado que detrás de cada noticia científica suele haber un nombre propio. A través de ella se llega a la fuente de la información y muchas veces sirve de base para otros géneros.

Crónica: Estilo situado a medio camino entre la noticia, la opinión y el reportaje. Se utiliza cuando se trata de informaciones amplias trasmitidas por corresponsales en el extranjero, el enviado especial a un acontecimiento o por el comentarista especializado. La crónica tiene elementos noticiosos, titulada normalmente como una información, y puede incluir análisis, y por tanto, cierta opinión o interpretación que el autor explica y razona. Su estilo es ameno y suele incluir anécdotas, curiosidades y descripción del ambiente.

Géneros de Opinión:

Comentario: Opinión expresada por un autor que normalmente es requerido por el medio por sus conocimientos en el hecho que trata o por su protagonismo o implicación en el mismo. Normalmente se utiliza para acompañar una noticia, y por lo tanto no tiene periodicidad, puesto que el objetivo del comentario es ofrecer una opinión cualificada y experta sobre dicha noticia.

Columna: Espacio fijo en el medio para que un autor exprese su opinión. Suele tener una periodicidad fija, aunque no tiene por qué ser diaria, e incluso un título que le identifica.

Tribuna: Espacio fijo en el medio que se diferencia de la columna porque por su espacio van pasando diferentes autores que ofrecen su opinión. Suele tener una periodicidad fija, normalmente diaria, e incluso un título que le identifica.

Editoriales: Son responsabilidad normalmente del director o de su equipo de Redacción, y suponen la opinión del medio sobre el hecho que tratan. Aparecen claramente identificadas como editorial o con el nombre del medio.

Ensayo: A mitad de camino entre la ciencia y la literatura, es un género adecuado para la divulgación de la ciencia y para abordar por escrito los problemas que la ciencia y la tecnología plantean a nuestras sociedades.

Crítica y reseña: En consonancia con la proliferación de libros y revistas de divulgación científica, la crítica se utiliza para realizar amplias y documentadas críticas, mientras que la reseña es empleada para crear breves reseñas sobre ellos. También hay quien ha propuesto la figura de crítico científico, por analogía con los críticos literarios o musicales.

Cartas al Director: Textos elaborados por particulares o colectivos que desean opinar sobre un tema determinado. Aparecen en una sección propia del medio.

Humor Gráfico: Todo aquel relacionado con algún aspecto de la ciencia y tecnología.

Llamadas: Destacad, ya sea con negrita o subrayado, aquellas frases llamativas del texto que irán destacadas en el mismo.

Imágenes: Aceptamos todo tipo de imágenes: fotos, dibujos, infografías, mapas, gráficos, esquemas, cuadros, tablas... Enviadnos imágenes a poder ser en formatos JPG o GIF, y a 72 puntos por pulgada. No excederse con la calidad, porque en Internet no hace falta mucha, y colapsamos el correo electrónico. Junto a la foto, el pie de foto, es decir, una palabra o frase corta que diga qué es esa foto.

Hiperenlaces: Links a otras páginas, a poder ser en castellano, en las que los lectores pueden encontrar más información. También a aquellos protagonistas que se citen en el artículo, por lo menos a los más importantes.


Normas básicas para redactar

Además de lo explicado anteriormente, os ofrecemos algunos consejos para redactar los textos. Para empezar, hay que tener en cuenta que se trata de textos informativos y divulgativos. Nuestro objetivo es llegar al mayor número de personas posible, que les interesa la ciencia y la tecnología, o que pueden interesarse si les ofrecemos un contenido lo suficientemente atractivo e interesante, pero sin que necesariamente sean profesionales de la ciencia o tengan conocimientos científicos elevados. El texto ha de ser lo más breve, claro, directo y atractivo posible aunque sin exagerar, ya que la concisión máxima también puede ser negativa. Deben utilizarse frases lo menos ambiguas posibles, de estructura sintáctica racional (sujeto - verbo - complemento), y tratar de evitar o reducir a lo indispensable el uso de adjetivos. No obstante, la construcción de la frase castellana goza de holgura y libertad y el orden de las palabras puede depender más de la idea o del hecho que quieran expresarse que de la rigidez gramatical.

Utilizar exclusivamente los que Lázaro Carreter denomina "neologismos necesarios", aquellos que se imponen porque otra civilización ofrece objetos materiales y conceptos apetecibles para la sociedad demandante. Evitar por tanto en lo posible neologismos y tecnicismos copiados de otro idioma que puedan tener su expresión en castellano.

Tener siempre a mano el diccionario para resolver posibles dudas.

Si se quiere emitir un juicio con muchas especificaciones, deben escribirse algunas de éstas en frases separadas; Evitar que el principio de la frase induzca al lector a esperar algo que se contradiga al final con ella.

Cuidar los elementos ortográficos. Tener cuidado con el mal uso de gerundios, preposiciones, relativos, etc. Pasar el texto una vez finalizado por un corrector automático como el que tiene el Word.

Traducción de textos de otro idioma. En 100cia y Divulc@t también aceptamos textos que, por su interés para nuestros lectores, son traducción de otros aparecidos en medios extranjeros, siempre respetando el origen del autor y el medio en el que aparecieron publicados originalmente. Para la traducción de estos textos, ofrecemos a continuación una serie de consejos:

Romper con el esnobismo existente hoy en día referente a la superioridad de las lenguas clásicas y buscar (sin renunciar a la profundidad de la explicación) las palabras apropiadas y la exactitud requerida y ser consciente de que, con el excesivo uso de vocabulario técnico, se corre el riesgo de convertir el texto en algo pretencioso.

Cuidado con los "falsos amigos". Se trata de extranjerismos que se parecen a otras habituales en nuestro propio idioma, sin ser conscientes de la malinterpretación que comportan. Por ejemplo, blood pressure (presión arterial, no sanguínea); contraceptive ('anticonceptivo'; en español no existe 'contraceptivo') o drug (en español, 'fármaco', ya que se reserva 'droga' para las drogas de adicción).

En el caso de la traducción de textos en inglés, dada su economía de la palabra, se corre el riesgo en castellano de agrandar las frases sin que necesariamente sean más claras o informativas. Lo que en ingles sería un right elbow ligament strain (cuatro palabras) puede llegar a ser "una ruptura traumática del ligamento lateral interno del codo derecho" (traducidas son diez), lo cual dificulta la comprensión del texto.

No debe traducirse literalmente los vocablos ingleses terminados en -ing.

Traducir nombres de instituciones como el Instituto Pasteur o la Universidad de Nueva York, pero no los nombres de sociedades concretas como la Food and Drug Administration.

Adaptar siempre las unidades de medida al sistema internacional.

Castellanizar los signos de puntuación.

No se deben traducir títulos de libros que no hayan sido traducidos al español.

Las revistas Nature y Science nunca son Naturaleza ni Ciencia.

No se deben tocar los antropónimos modernos, por lo que no usaremos 'Juan' F. Kennedy o 'Esteban' Hawking.